Hay historias que nos remueven el alma. Nos transmiten las emociones de sus personajes y evocan contextos que hemos vivido o imaginado. Así ocurre con La infausta vida del negro Apolinar, una novela que, mediante una entrañable comunicación epistolar, nos presenta el recorrido vital de Apolinar Mosquera. Narrada con un tono íntimo y melancólico, esta obra nos sumerge en una reflexión sobre la amistad, los afectos y las resistencias personales.
León Valencia, reconocido analista político, sorprende aquí como escritor. Aunque es más conocido por sus análisis de coyuntura, su obra literaria ha venido cobrando fuerza, y este libro en particular revela una sensibilidad narrativa notable. En sus páginas, León no solo retrata a Apolinar, sino que también se narra a sí mismo, logrando entrelazar ambas vidas con fluidez y emotividad.
A lo largo de 298 páginas y 13 capítulos, sin puntos y con un estilo sostenido solo por comas, el autor nos invita a usar un lápiz para marcar avances, advirtiendo que la estructura poco convencional puede perdernos si no seguimos el ritmo. Esa decisión formal se convierte en un acto de complicidad con el lector.
La historia comienza durante la pandemia, con un Apolinar de 77 años que le pide a León ayuda para contar su vida. El resultado es, en palabras del autor, “la historia de amor más alegre y trágica que he conocido”. Pero también es una celebración de la amistad, un homenaje a la dignidad negra, y al espíritu de alguien que, a pesar de la adversidad, vivió con alegría y orgullo de su negrura.
A lo largo del relato, ambos personajes se sientan a “arañar los recuerdos” con la esperanza de hallar momentos de felicidad. Se reconstruyen pasados lejanos: la infancia, los ancestros, los bailes, las músicas y las luchas de los negros del suroccidente colombiano. Se sienten la brisa de los boleros, la energía de la salsa, el vaivén del bugaloo, las caderas sensuales de las mulatas en la caseta donde bailaban los corteros de caña.
La novela rinde tributo a la amistad verdadera, aquella que se forja en medio de luchas sociales, cuando los trabajadores de la caña comienzan a exigir dignidad. También aborda el papel de la iglesia en la educación popular y en la formación de conciencia de clase. Se relata la primera huelga de trabajadores negros del sector, así como las maniobras empresariales para romper las aspiraciones colectivas y estigmatizar las luchas.
Pero además de la amistad, hay amor. Un amor que se manifiesta en todas sus formas: alegría y desdicha, pasión y abandono, erotismo y ternura, certeza e incertidumbre. A través de las décadas que abarca la historia, el amor se convierte en un hilo conductor tan poderoso como el de la amistad.
Apolinar es un personaje humano, contradictorio y profundamente entrañable. A lo largo de su vida se revela complejo, pero también lleno de coraje. Su desenlace, tratado con sobriedad y emoción, conmueve hasta llevarnos al borde de las lágrimas.
Con esta novela, León Valencia confirma su madurez como narrador. La profundidad de los personajes, el enfoque en los contextos históricos y sociales, el estilo íntimo y honesto, así como la belleza con la que retrata vidas sencillas, consolidan su lugar como un escritor que no solo cuenta historias, sino que las siente y nos hace sentirlas. Estamos ante una obra que, más allá de su forma, nos deja una emoción duradera.
