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Columnas del Director
Infocracia
julio 08, 2025

El caso de Miguel Uribe, luego del atentado contra su vida, pone de presente un debate sobre un tema muy vigente en este momento, el tema de la información. Desde que se produjo el lamentable suceso, hemos sido sometidos a un exceso de versiones, videos, datos, teorías e interpretaciones que ponen al ciudadano de a pie a no saber que pensar. Hay toda suerte de narrativas sobre su autoría, la mayoría de ellas tendenciosas y malintencionadas.

Antes, cuando no existían las redes, nos informábamos a través de los medios de comunicación tradicionales, que presentaban los hechos, acorde a su línea editorial. Con la irrupción de las redes, ahora existe una avalancha de información sin control que promueve una cantidad de fake news para conducir la opinión de la ciudadanía de acuerdo a los intereses de quienes las lanzan.

A Miguel Uribe, lo han enterrado y resucitado. Circulan versiones que lo han visto en la clínica en silla de ruedas con un poderoso dispositivo de seguridad y hasta han mostrado un video donde se observa haciendo una llamada desde su celular. Cada noticia, cada video, cada información es complicada de interpretar, más cuando en las primeras de cambio un grupo de candidatas y candidatos se apostaron en la clínica donde está internado, a utilizar este atentado para señalar al gobierno y hacer campaña electoral.

El debate que se pone al centro es sobre la Infocracia, una categoría desarrollada por el filósofo germano-coreano Byung-Chul Han. Este concepto describe el tipo de poder que domina nuestra sociedad actual, basado en el control y la sobreabundancia de información, en lugar de la represión o censura directa.

En palabras sencillas, en una Infocracia: 1) No nos quitan la información, 2) Nos inundan de datos, noticias, opiniones, cifras y contenidos hasta que el ciudadano no sabe qué es verdad o simplemente se deja abrumar, se paraliza y no actúa, 3) El poder no reprime, sino que confunde, satura y fragmenta la atención.

En la Infocracia, lo que más circula no es lo más verdadero, sino lo más llamativo o emocional (recordemos como este elemento se ha utilizado en el caso referido. Se ha manejado con el propósito de mover emociones y llevar a la gente a pensar que el senador Uribe es casi un beato que si sobrevive será el nuevo presidente de Colombia).

En la Infocracia, creemos que somos libres porque opinamos y publicamos, pero en realidad trabajamos gratis para el sistema al generar datos constantemente. Un ejemplo es cuando se suben las opiniones de las personas, sus hábitos, fotos y gustos a las redes sociales, lo que se hace en este caso, es entregar unos datos, que luego se usan para vender productos o manipular decisiones como se ha demostrado en las campañas políticas.

Otro rasgo importante, es que, en vez de ser vigilados por un dictador, nosotros nos vigilamos a nosotros mismos y mostramos todo por voluntad propia, de esta manera facilitamos el control de nuestras vidas, más en el momento presente cuando la Inteligencia Artificial está presente por todas partes.

Estamos en la dictadura del algoritmo y la saturación informativa, nos controlan a través de la distracción, fragmentación y la confusión. El reto es aprender a discriminar la información útil y veraz, proteger nuestra atención y pasar del saber a la acción. Cada que leamos algo en el momento presente debemos preguntarnos si una noticia o un titular informa o manipula. Así estamos…

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