Columnas del Director
Paz y participación política
febrero 07, 2022

Por: Hugo Rincón González

Hace más de cuatro décadas en nuestro país se viene reclamando la necesidad de una apertura democrática. Es indiscutible que se requiere una ampliación de nuestra democracia para que surjan nuevas fuerzas y se escuchen otras voces. El escenario político no puede seguir capturado primero por los partidos tradicionales históricos (rojos y azules) y luego por los que se escindieron de estos mismos. Se requieren cambios para propiciar una inclusión de aquellos sectores tradicionalmente excluidos, especialmente quienes han vivido en la Colombia profunda y olvidada.

Es necesario la promoción del pluralismo político, que sectores marginados del debate se interesen y empiecen a participar. Sectores como las mujeres, los jóvenes, las organizaciones sociales y comunitarias deben irrumpir en los escenarios y hacer sentir su voz, sus propuestas y sus candidatos.

Esta discusión fundamental para el país se dio en el proceso de la negociación del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y la ex-guerrilla de las Farc. No solamente se acordó que esa organización armada se transformara en un partido político, sino también la creación de 16 circunscripciones especiales territoriales de paz. Era y sigue siendo urgente la participación de las víctimas del conflicto armado, de las organizaciones étnicas y comunitarias de los territorios sometidos históricamente a la atroz vivencia de la guerra.

Luego de muchos forcejeos en el congreso de la república entre quienes le han apostado a hacer trizas el acuerdo de paz y los defensores del mismo, finalmente este 13 de marzo se elegirán por primera vez esas 16 curules transitorias especiales. En nuestro departamento ese privilegio lo tendrán las zonas rurales de los municipios de Planadas, Ataco, Rioblanco y Chaparral. Será una elección que se constituirá en un hito histórico para el país y los territorios donde se desarrollará.

En el Tolima compiten por la curul de paz 11 organizaciones de víctimas, campesinas y sociales de los municipios mencionados. Como en otras regiones, se vienen presentando amenazas a algunos candidatos como lo ha señalado la prensa regional, hecho preocupante que debe ser atendido por las autoridades para brindar garantías reales a todos los candidatos y los electores interesados en participar en este proceso.

Un riesgo latente es la cooptación de los aspirantes a esta curul por los partidos y maquinarias tradicionales. Se escuchan comentarios que algunos candidatos no poseen independencia, ni van a defender a las víctimas, sino por el contrario, van a sumarse a las fuerzas tradicionales, aquellas que históricamente los han subordinado y excluido. Se afirma que una manera es la financiación de sus campañas, ante la necesidad de recursos que casi todos viven. El riesgo está presente y serán las mismas comunidades las que decidirán si le apuestan a tener unos representantes propios, defendiendo sus intereses o por el contrario furgones de los partidos de siempre.

Un obstáculo a vencer es el referido a la pedagogía electoral en este caso específico y particular. La gente del sector rural en estos municipios podrá votar por 2 cámaras (una será para la curul de paz y la otra, la habitual), senado y si lo desea por cualquiera de las consultas presidenciales. Para muchos no será fácil y se requiere que esta pedagogía se trabaje a través de los medios de comunicación, las ONG´s del territorio, la Registraduría y especialmente por los candidatos y las organizaciones que representan.

La mesa está servida. Existe una gran oportunidad de llevar las voces de quienes no han tenido una representación en el congreso por carecer de las maquinarias, la clientela y el dinero. Es el momento propicio de empezar a ampliar la democracia y aprovechar lo conseguido en el acuerdo de paz. Ojalá el 14 de marzo podamos decir que Colombia dio un paso gigantesco en la inclusión política.

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